Posteado por: Hamlet | Octubre 22, 2008

La muerte del autor

Hace no mucho leí el libro, Comunicación visual de Jonathan Baldwin y Lucienne Roberts. Mas allá de lo interesante que resultó el libro. Expuso algo interesante que puede sonar ya sabido u obvio para muchos de nosotros. Se trata de la interpretación del mensaje en nuestros trabajo de diseño o publicidad. El término “la muerte del autor” (que es como lo extraje objetivamente del libro) fue acuñado por Roland Barthes para expresar, como el significado pertenecía a aquel que leía la obra, y no a quien la creaba. La semiótica pone a la comunicación como la producción de significado. Pero este significado depende a quien nos dirigimos. ¿Es en realidad así? ¿Somos los creadores de significado? Claro que no, nosotros más bien somos constructores, edificamos tomando elementos culturales existentes y los reorganizamos guiándonos por cierto objetivo al que queremos llegar dependiendo de nuestro cliente. Luego es donde el verdadero significado aparece.

Por ejemplo, cuando una persona regala un ramo de flores a alguien que aprecia, las flores significarán diferente; el vendedor las verá como un medio para ganarse la vida; para quien las regala será un intento material de demostración de un sentimiento, y para quien las recibirá, transcienden de un elemento común a una demostración efecto.

El problema es que muchas veces no pensamos en el autor, es decir en el público; lo hacemos pero no nos damos cuenta que en realidad pensamos en nosotros mismos, porque sabemos que color puede significar esto, o que forma significa aquello. Y así con el uso de todos los brazos que da la retórica. Pero el público puede no saber o interpretar igual que nosotros. Hay una gran variedad de personas y cada una con una configuración de personalidad diferente, con experiencias diferentes. De aquí que viene la importancia de la investigación del mal llamado “target”, se trata de conocer al “autor” en realidad.

Joan Costa manifiesta que hay dos circuitos diferentes. El primero es el circuito entre el diseñador grafico/publicista con el trabajo en sí, teniendo de intermediario al cliente. Y el segundo circuito es entre el trabajo de diseño y el espectador, por intermedio del diseñador gráfico/publicista. Como intermediarios no podemos fallar la comunicación generando ruido al saltar sobre el espectador creyendo que leerán lo que nosotros pongamos para que lean. Para la semiótica y como lo exponía Roland Barthes, el significado surge al leer el mensaje y no al escribirlo.

Para una exposición práctica les dejo una imagen cuya ambigüedad expone lo dicho. Es más que seguro que cada uno de ustedes hará una interpretación diferente de la imagen. Y esa interpretación dependerá de su propia experiencia, de su personalidad, y demás y demás y demás.

El cielo en la tierra

Camino al paraiso

Perdidos en el amor

Dude, Where’s my car?

El silencio de la soledad


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