Muchos libros ponen al diseñador grafico como un ente. “El diseñador gráfico se relaciona con el redactor… con esto… está en contacto con el fotógrafo, o el ilustrador…” Suena como si se tratara de un juego de ajedrez, “…esta pieza se mueve hacia el cuadro negro izquierdo, o al cuadro derecho…” La verdad es que el diseñador es un ser social, que comunica visualmente, y su interacción con otros “seres” debería ser más que científica “…proteínas denominadas Moléculas de Adhesión son las responsables de las interacciones entre células…”
Toda la interacción en si es un elemento social, se debe valorar más y desde un aspecto diferente al diseñador grafico y a su trabajo. Pero siempre debemos por comenzar valorando nosotros mismos el trabajo que hacemos. Lo que hacemos es lo que somos, si no estamos contentos con nuestro trabajo estamos descontentos con nosotros mismos.
Eso es lo primero que tenemos que tener en cuenta cuando presupuestamos un trabajo, en especial cuando es el primero. Debemos poner un precio mínimo limite que es lo que vale para nosotros el trabajo; hablando de valor, dependiendo de la dedicación que le ponemos, las ganas; todo lo que nos define como buenos diseñadores. No me refiero a “buenos diseñadores” como diseñadores con experiencia que ya la tenemos clara en lo que hacemos. No, a lo que me refiero con “buenos diseñadores” es al diseñador que somos interiormente, al ímpetu que ponemos en cada trabajo, las ganas, como nos preocuparnos por saber más o ver más.
Partiendo de ese valor que nos autodamos, cobramos los trabajos que hacemos, el primero será un estimativo, luego ya podremos calcular cual será el valor final de los próximos a ver. Dependerá de cada uno, una web se puede cobrar por páginas que tenga el site; si es un libro, se puede cobrar tantos pesos por página que llegue a tener.
Lo importante es hacer lo mejor que podamos con las herramientas que estén al alcance de nuestras manos. En una conferencia escuche decir que una buena idea es una mala idea, la buena idea es la idea que obtenemos por conformistas luego de renegar mucho tiempo; la idea correcta es la muy buena idea o la idea excelente, que sabes que es la que buscábamos. Lo primero que se aprende es a rechazar la primera idea, puede no ser mala, pero puede ser mejor, mucho mejor. Si algo no nos satisface, creemos que se puede mejorar, lo rehacemos, la cantidad de veces hasta que estemos convencidos de que debe ser ASI.
Todos los clientes son grandes, no sería lo mismo tener a Coca Cola como primer cliente, pero eso es imposible; por lo que los primeros clientes serán grandes, con grandes trabajos nuestros. Ese cliente representa a otro, y este a otro, y así podemos llegar a clientes de rango que estemos preparados. Recuerden que no se puede saltar la montaña, hay que escalarla. Cómprense un manual de alpinismo, siempre es la mejor opción. Claro que no puedo decirles que manual… eso depende de ustedes.
