Posteado por: Hamlet | Noviembre 21, 2008

La creatividad, un don subestimado

No hay una definición precisa de creatividad, desconocemos cómo funciona en realidad. Si intentamos razonarlo, ver qué ocurre dentro de nuestras cabezas, no encontramos más que sombras. Queremos ver de donde provienen las ideas pero no lo sabemos. Es algo innato en nosotros, con el cual crecemos, y de a poco que crecemos lo perdemos. Frases como “no me sale” o “no puedo hacerlo” aparecen en nuestro vocabulario y perdemos lo que una vez fuimos de pequeños. Como dijo Guilford: “…la creatividad no es el don de unos pocos escogidos, sino que es, una propiedad compartida por toda la humanidad en mayor o menor grado.”

Para poder desarrollar mejor el acto creativo, se debe conocer su funcionamiento. Por supuesto hay innumerables autores que escribieron sobre creatividad. Jorge Frascara dijo: “Creatividad en diseño es habilidad para encontrar soluciones insospechadas para problemas aparentemente insolubles… creatividad no es más que inteligencia, una inteligencia en cierta medida cultivable y desarrollable, que en medio de una gran cantidad de información aparentemente desconectada y caótica puede descubrir semejanzas que otros no descubren, ver oposiciones que otros no ven, establecer conexiones que otros no establecen y consecuentemente, puede producir síntesis nuevas y sorprendentes.”

El psicólogo norteamericano Joy Paul Guilford dijo: “La personalidad creativa se define, pues, según la combinación de rasgos característicos de las personas creativas. La creatividad aparece en una conducta creativa que incluye actividades tales como la invención, la elaboración, la organización, la composición, la planificación. Los individuos creativos que dan pruebas manifiestas de esos tipos de comportamientos son considerados como creativos”.

Pablo Picasso dijo: “Siempre me oriento más a la dimensión emocional y prefiero actividades imaginativas e intuitivas. Mis elementos son la imaginación, intuición y sentimientos. Vivo más de fantasías que de realidades. Tiendo a la imaginación visual y/o de situaciones y/o de efectos sonoros. Percibo en el ambiente las sensaciones, la belleza, las emociones y siento la necesidad de mostrarlo a través de la expresión artística. Siento incomodidad de desenvolverme en tareas previamente estructuradas.”


Lo único que se puede obtener son percepciones de lo que entendemos de creatividad. La creatividad en si aun no se ha podido estudiar, la única forma de hacerlo es a través de sus productos, de sus resultados. El psicólogo Grahm Wallas ha llegado a distinguir cuatro fases o estadios sobre el funcionamiento de la creatividad: preparación, incubación, iluminación y verificación.

La preparación: es la fase en la que en un momento más remoto se adquieren conocimientos y actitudes de las que surgirá el pensamiento creador.

La incubación: Aquí el creador parece no estar pensando en el problema, sino que tiene un cierto alejamiento de él. Es el proceso de análisis y de procesamiento de la información centrándose en la corrección y búsqueda de datos.

La iluminación: es el momento en que se da la inspiración de la idea; cuando el problema es reestructurado y aparece la solución. Es el proceso de darse cuenta y se identifica más como un proceso de salida de información, suele aparecer después de un periodo de confusiones.

La verificación: es la última etapa del proceso creador; la solución tiene que someterse a la crítica y la verificación y así poder pulir.


La creatividad es algo que no comprendemos, que no podemos controlar, aun cuando creemos hacerlo. Porque pensamos que simplemente surge cuando se lo necesita. Podemos seguir las etapas nombradas, y es así como ocurre cuando se le presta atención. Pero no sabemos el trasfondo, por ejemplo de la etapa de incubación. La idea comienza a desarrollarse por sí misma, a juntarse con otras y evolucionar. El momento de inspiración, es el momento que la idea sube a la superficie del consiente.

Podemos imaginar a una persona creativa como un pescador en un bote, con una caña de pescar, rodeado por un mar negro y espeso. Como el pescador intentamos picar las ideas que están en la profundidad y traerlas a la superficie. Claro que las ideas que están más cerca de la superficie estarán más cerca del consiente. Y las que están más perdidas e invisibles se encuentran en la profundidad, en el inconsciente. Una idea, o un relámpago de inspiración puede llegar en cualquier momento como lo señala Lawrence Zeegen en el libro Principios de la ilustración. Podemos estar en el colectivo viajando, o viendo una película o hasta en el baño. En la alegoría, estos momentos equivaldrían a esperar en el bote descansando hasta que la caña de con algo. Nos relajamos y olvidamos lo que hacemos.

Hoy en día la creatividad está subestimada por los así mismos llamados “creativos” Como pongo de manifiesto, no es algo que se puede controlar, por lo tanto es algo merecedor de más respeto que su utilización como sustantivo sobre la persona. Una persona creativa no controla el flujo de creatividad*. Puede ocurrir, como no. En un momento puede ser creativo, pero cuando no obtiene ninguna idea ¿Qué sería? ¿Pensativo? Hoy tengo una idea y mañana no. ¿Acaso si fuera un “creativo” no tendría que poder sacar ideas como conejos de una galera? A decir verdad en algún momento los conejos se acaban.

Gracias a la capitalización y a la necesidad de esta sociedad al uso de etiquetas sobre las personas, se desplego esta palabra, que en forma ofende a la creatividad en sí. Entre el ser y el es hay una gran diferencia.

“En el Zen se enseña que uno debe realizar una acción en forma tan completa que se pierda a sí mismo al hacerlo.” -Kenneth Kraft

*A lo que se llama flujo en la psicología es cuando la creatividad está en su máxima expresión y todas las habilidades se adecuan al creador, y solo queda armonía y unificación.



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